La precordillera de la región de la Araucanía, comprendida entre las faldas del volcán Tolhuaca y el volcán Mocho Choshuenco, se puede presumir que es el lugar donde estuvieron las fábricas de líticos, dada la profusión de piezas que todavía existen en esas zonas. La más prolifera y de piedras de más hermosos colores está en las faldas orientales del volcán Llaima; Melipeuco, Icalma. Reigolil produjo llankas en abundancia y Curarrehue, la traducción de su nombre, también indica un lugar de piedras sagradas.

Ubicar los lugares donde encontrar la calidad de las piedras requeridas, la atribución de poderes mágicos, que las hacían adquirir valores sobrenaturales, la dificultad técnica de su factura o confección, y sobre todo, el trabajo, paciente y perseverante de sus artesanos para darles el volumen requerido, pulirlas y perforarlas, es lo que les confería, además un alto valor económico.

De acuerdo a las investigaciones y recopilaciones del Señor Raúl Morris Von Bennewitz, tomando cómo fuente de su información, los relatos de los cronistas Españoles a su llegada al territorio Mapuche. Sus relatos nos permiten conocer sus  costumbres, maneras de vida, usos y los adornos que empleaban, especialmente las piedras, que el pueblo Mapuche estimaba más que el oro o las piedras preciosas.

El adorno mas preciado para los mapuches. en el período Pre-Hispánico y usados como joyas son las llankas, que son piedras pulidas y perforadas en el centro, con las cuales confeccionaban collares llamados llankatus, para ser usados cómo pectorales, collares o pulseras, tanto por hombres, cómo las mujeres  adornándose la cabeza, cuello, pecho, brazos, muñecas o tobillos.

Estos adornos conferían a sus poseedores poderes mágicos y sobrenaturales, causando su preferencia, ante cualquier otro adorno, para gran asombro de los conquistadores.

En los rituales sagrados, ejecutados por la Machi, para protección y vida de las personas, usaba licanes de cuarzo, piedras pulidas y redondas que iban adquiriendo cada vez mayor poder durante la vida de la machi.

El uso de esculturas de piedras de ofrenda en los caminos, coincide con su uso mágico y sobrenatural, en las cuales los viajeros depositaban un presente, conjurando los malos designios.

Algunos autores sostienen que se orientaban mirando al este, para que al ser bañados por el sol,  mantuvieran sus atributos mágicos que reforzaban cada cuatro años en una ceremonia especial.

Elementos ceremoniales, cómo máscaras, instrumentos musicales, pipas, representaciones de su cosmovisión, tenían el mismo sentido de lo sagrado.

Clavas y Toquicuras, sus insignias de mando, nos entregan otra faceta valórica, de la piedra. Su uso, nunca fue masivo, por las dificultades mencionadas en principio y quedó reservado  para los  dirigentes. Doce sartas de llankas valían la vida de un cacique, de acuerdo a los cronistas.

Para el pueblo Mapuche, el concepto del comercio, por medio del dinero, es un concepto que logran asimilar entrado el siglo XX, ya que siempre intercambiaron sus mercaderías por medio del trueque.

Inicio | introduccion | la piedra | liticos | los cronistas | esculturas | instrumentos | clavas y toquicuras | mascaras | pipas | calendario | contacto | Tour virtual |